15 abril, 2024

Santa Cruz Noticias

El Calafate – Santa Cruz – Patagonia Argentina

Una expedición submarina intentará llegar hasta el naufragio del «Titanic argentino»

Uno de los objetivos de la misión será encontrar y filmar la «lámpara de
navegación», un artefacto «del tamaño de una heladera» que se utilizaba para que
el barco pudiera ser divisado por otras naves en alta mar. El descenso a las aguas
heladas del Beagle se realizará entre el 15 y 16 de julio.

Un grupo de expertos en ingeniería submarina intentará llegar con buzos y robots
hasta los restos del naufragio del buque de pasajeros Monte Cervantes, hundido
desde 1930 frente a la costa de la ciudad de Ushuaia, en el Canal Beagle, y
bautizado como el «Titanic argentino».
La expedición que no tiene fines económicos y persigue la exploración y
documentación del patrimonio cultural de la zona es liderada por el ingeniero
argentino Carlos Pane junto a un grupo de sus alumnos universitarios.
El descenso a las heladas aguas del Beagle se realizará entre el sábado 15 y el
domingo 16 de julio y buscará arribar hasta donde se encuentran las cabinas de la
embarcación, a unos 35 o 40 metros de profundidad, ya que el casco se encuentra
en otro sitio cercano, pero hundido a 140 metros.

El objetivo de la misión será encontrar y filmar la «lámpara de navegación», un
artefacto «del tamaño de una heladera» que se utilizaba para que el barco pudiera
ser divisado por otras naves en alta mar, aunque también se explorarán más restos
del naufragio.
Pane es un ingeniero electrónico graduado en la Universidad Tecnológica
Nacional (UTN) que luego de una trayectoria en empresas privadas se convirtió en
investigador y docente de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (Untdf).
En ese ámbito, y como parte de un proyecto de emprendedores gestado desde el
propio ámbito académico formó junto a un grupo de sus alumnos la empresa
Deepwater Engineering, dedicada a distintos proyectos de ingeniería aplicada,
entre ellos algunos submarinos mediante la utilización de drones llamados ROV
(Remote Operated Vehicle según su sigla en inglés).
«Desenvolví toda mi carrera profesional en la industria. Estuve en empresas
durante 30 años. Y ya instalado en Tierra del Fuego decidí que era hora de
devolver algo de lo aprendido y me pareció que la universidad pública era el
mejor lugar», relató Pane en diálogo con Télam.

Cómo se formó el equipo de exploración
Hace cinco años la universidad fueguina gestó una «incubadora de
emprendedores» y así fue como el docente convocó a sus alumnos para formar la
pequeña empresa de ingeniería con la que comenzaron a hacer «mediciones de
puesta a tierra» y más tarde empezaron a incursionar en proyecto submarinos.
El grupo ya exploró en febrero de este año el naufragio del Vapor Sarmiento, un
barco de carga y de pasajeros encallado frente a la Estancia Remolino, también en
el Canal Beagle, desde 1912.
«En el caso del Cervantes vamos a buscar la famosa lámpara de navegación, que
está fotografiada en el barco original y tiene el tamaño aproximado de una
heladera. La idea era rescatarla y llevarla al Museo del Fin del Mundo, pero los

arqueólogos submarinos nos dicen que conllevaría mucho riesgo de que se
deshaga, así que solo vamos a filmarla», explicó Pane.
También mencionó que para planificar el descenso submarino lograron dar con el
video realizado por un grupo de documentalistas alemanes en octubre de 2000, en
lo que constituyó la última experiencia de inmersión colectiva hasta el famoso
naufragio.
«Lo encontramos en Alemania y pudimos digitalizarlo. Para nosotros es una
gran fuente de información. Ellos intentaron llegar hasta el casco, sumergido a
140 metros, y no lo lograron porque tuvieron problemas con el congelamiento
de unas válvulas reguladoras de presión. Pero su trabajo es muy importante
para nuestra expedición», destacó el ingeniero fueguino.
Los alemanes encontraron el casco del Monte Cervantes con el aporte de buzos
locales conocedores del Beagle, quienes sabían de antemano la posición del barco
y los guiaron al sitio exacto en que debían sumergirse.
Los restos de la embarcación están partidos luego de un intento fallido de
reflotamiento realizado en 1954: por eso las cabinas se encuentran separadas del
casco principal, una mole de hierro de 160 metros de largo por 20 de ancho.

Cómo será la expedición
Los expedicionarios actuales eligieron el mes de julio porque «es la época de menor
actividad biológica en el agua y entonces la de mayor visibilidad. También porque
suele haber menos viento. Todo eso compensa el hecho de que tendremos menos
horas de luz solar», detalló Pane.
El referente de la expedición contó que en principio serán tres buzos expertos y seis
personas que guiarán tres minisubmarinos y realizarán las tareas de
georreferenciación.
La actividad también será apoyada por integrantes del Museo Marítimo de
Ushuaia, la Prefectura Naval y la Armada Argentina.

El ingeniero y sus alumnos reunieron «toda la información posible» sobre el tema y
se contactaron con especialistas como Adrián de Antueno, autor del libro «Monte
Cervantes. Cartas y recuerdos del naufragio».
«Nos juntamos en un almuerzo. Nos regaló libros y nos proporcionó mucha
información. Él tuvo acceso al listado de pasajeros del barco, a los menúes que se
servían, a los nombres de los integrantes de la banda de música que tocaba a
bordo. Nosotros estamos abiertos a cualquier aporte», remarcó el investigador.
En ese sentido, insistió en que el proyecto no tiene fines comerciales, ni tampoco
cuenta con sponsors privados.

Otra historia que vincula al Monte Cervantes con Ushuaia es la del único rescate de
la embarcación, intentado en 1954 por la empresa Salvamar.
Si bien se logró reflotar el buque, durante su remolque hasta la ciudad el casco se
volvió a partir y se hundió de nuevo, aunque esta vez en un sitio más profundo
donde nunca pudo recuperarse.
Uno de los barcos que participó de esa maniobra fue el remolcador Saint
Christopher que luego varó en la costa de Ushuaia y fue abandonado en el lugar
en que se encuentra actualmente, donde con el paso del tiempo se convirtió en
una de las postales clásicas del Fin del Mundo.
Con todos estos aditamentos, Pane se prepara para retornar a las profundidades
del naufragio más renombrado de las latitudes australes, mientras a su vez prepara
un nuevo proyecto, igual o más inquietante.
«Tenemos datos sobre un submarino, quizá de origen nazi, hundido frente a la
costa de Buenos Aires. Intentaremos llegar a él, pero esa es otra historia»,
concluyó el ingeniero fueguino.

Fuente: POR GABRIEL RAMONET – TELAM

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